lunes, 10 de abril de 2017

DOMINGO DE AGUAS (EN CONSTRUCCIÓN)


Campo Charro

Domingo 23 de Abril


Chic@s, la vida sigue y creemos que la mejor manera de recordar y honrar a Enrique, es llevárnoslo de ruta en nuestros pensamientos allá donde vayamos y disfrutar con él de la actividad que más le gustaba.

La verdad, que cuesta, pero… vamos allá:

No hemos realizado aún la próxima ruta por el Valle del Agua (El Jerte) y ya tenemos que ir pensando en la próxima. No, no me ha trastornado la primavera ni nada de eso. Únicamente, que llegan días de asueto en los que, quien más, quien menos, desconecta del mundanal ruido salmantino. Por ello, me da que más de un@ no se va a dar cuenta de que, según nuestro variado calendario, tenemos una propuesta para el domingo 23, víspera del lunes de Aguas, este año excepcionalmente festivo. 

Iremos a un rincón de nuestra provincia, concretamente a la Ermita de Buenamadre, enclavada hacia la mitad de la ruta que queremos proponer.
Hemos hecho coincidir la ruta con la ermita y con la fecha de la celebración en ella de los Remedios, donde la tradición obliga a tomar el hornazo también el domingo. ¡Qué suerte!

Partiremos de Muñoz, enclavado en pleno Campo Charro y nuestra intención es llevar a las aguas del Huebra como referencia para no perdernos. Río que por estos lares circula muy tranquilo, como lo son las reses que pastan en sus riberas, aunque hay que tenerlas muuucho respeto, por lo que siempre hay que ir bien agrupad@s y observando bien a nuestro alrededor.
Nuestra intención es llegar a la hora de comer a la ermita.  Hemos pensado llevar unos hornazos, gentileza de DeBotas, para adelantarnos a la celebración del día después (ya lo hicimos con las uvas de la Noche Vieja Senderista, con buena acogida por vuestra parte). ¡Que hay que ser originales!

Después de ver buenas pozas para los baños veraniegos, aburrirnos de pisar el verde de las praderas, llegaremos a nuestro destino final, el taurino El Cubo de Don Sancho, con su buena iglesia y la contundencia de su torreón o “cubo”.

Esperemos que este año, demasiado seco, las aguas del Huebra nos dejen paso, recordad que el año pasado tuvimos que cambiar de planes.
La ruta consta de algo menos de 20 kilómetros y un desnivel inapreciable.

Aconsejamos, no es imprescindible, que llevéis bañador y una toalla, aunque haga frío, ¡qué intriga! ¿no?
Bueno, que el lunes 10, a las 16:00 (antes, no vale) podéis comenzar a enviar correos, los que estéis interesad@s en  venir. ¡¡¡APUNTADLO!!! 

Saludos



¿QUÉ HAREMOS?


Nuestra ruta comenzará en Muñoz. Minúscula población de 88 habitantes, en el que aún funciona un bar donde podremos tomar nuestro preceptivo café. Ya sabéis la importancia que tienen estos negocios para la vida de los pueblos, como verdadero lugar de encuentro y socialización de sus vecinos. En otras ocasiones os he comentado que son un buen medidor del nivel económico de éstos, aunque encontrar uno en un pueblo tan pequeño, es un verdadero milagro, al que nosotr@s le daremos un pequeño empujón económico y una alegría el próximo domingo.
Realizando una actividad lúdica, como la nuestra, cuesta hablaros de su triste historia reciente, pero hay que hacerlo, no queda otra: para much@s, el nombre de Muñoz se asocia irremediablemente a la tremenda tragedia acaecida el 21 de diciembre de 1978, que traumatizó para siempre a toda la comarca. En el paso a nivel, hoy suprimido con un paso elevado, una locomotora arrolló el autobús escolar, falleciendo 30 niñ@s y dos adultos... otr@s 52 resultaron herid@s.
Por otro lado, en la plaza del pueblo podremos contemplar el monumento que recuerda el nacimiento, en la cercana finca de Peramato, del guerrillero Don Julián Sánchez "El Charro", azote por estas tierras, de las tropas invasoras en la Guerra de la Independencia.
Uno de los hitos conductores de la jornada, será el río Huebra. Pasearemos lejos aún de unirse a su benefactor el Yeltes. Como curiosidad, me gusta comentaros que según las leyes de la toponimia, el río resultante debería haber sido el mismo del que más agua aporte, indudablemente es el Yeltes, pero cosas de topógrafos del siglo XX, esta charra unión se la denominó Huebra, pese a su menor envergadura.
Por estas lides, el río serpentea perezoso, formando meandros al rededor de los verdes prados de la dehesa. En esta tranquila maravilla hemos podido sorprender a especies tan huidizas como la cigüeña negra o a galápagos tomando el sol, así como un sin fin de aves rapaces o cigüeñas blancas. 
El lunes siguiente al de Pascua, en la ermita de Buenamadre, se celebra su fiesta grande: los Remedios, también se la conoce como las Fiestas del Toro. Pero la celebración comienza el domingo por la tarde, cuando las gentes de la zona llegan caminando hasta ella, merendando el tradicional hornazo (por esto, hemos elegido esta ruta para este día).
Parece ser que el lugar elegido para la construcción de la ermita no es casual, y así lo atestigua un antiquísimo monolito, el único menhir fálico hallado en nuestra provincia y que nos habla de ancestrales rituales de fecundidad.
A la tarde, seguiremos los pasos que nos marquen las porteras y el río, espantaremos a todo ánade que habite en la zona, así como al ganado que bebe en sus aguas y pace en sus praderas. Habrá que ir atentos a sus movimientos.
Visitaremos antiguas pozas o caozos, donde la chiquillería de los alrededores iban a bañarse y donde los mayores pescaban tencas o peces. El Tizón, debe ser muy profundo, la poza de los Baños, y el de la tabla. 
Observaremos la Junta, donde el río Matafrailes se une al Huebra, así como la finca municipal Rollanejo, con su ganadería brava. Nos hemos puesto en contacto con el alcalde del Cubo de Don Sancho para que las tenga a buen recaudo.
Terminaremos en El Cubo de Don Sancho, 463 habitantes, topónimo que nos habla de su fortaleza y de quien tuvo la mala fortuna de residir, como preso en ella: el infante Don Sancho "El Mudo", hijo de Alfonso XI de León.


CRÓNICA


Con esta tarea de hacer la crónica, hay veces que o las musas han pasao de mí, andarán de vacaciones o me cuesta encontrar un tema para contaros. Pero hay otras veces, como con la excursión de ayer, que se me agolpan las ideas y debo ponerlas en orden.
La salida fue una continua sorpresa, comenzando por el café matinal. Cierto que ya uno le va cogiendo el punto y damos pautas a seguir: a los participantes, que se haga una sola fila y a los regentadores de los bares, que nos tengan café preparado… pero lo de este domingo en el bar Domínguez, roza ya la exageración: aquello parecía más un buffet que un cafelito para iniciar la marcha. Claro, que sólo ver la cara de gratitud de Rosa, la dueña del local, mereció la pena. Como curiosidad, hizo levantar a su padre, ya muy mayor, para que viese tanta gente en el local y no ser las fiestas patronales. Sin dudarlo, lo tendremos presente para futuras rutas o celebraciones. El lugar, además de ser agradable, se mantiene con una pulcritud exquisita y la cocina debe ser de las caseras de verdad.
Cierto revuelo debimos levantar en la zona, pues hasta el guardés de la apartada finca de Aldeadávila de Revilla, esperaba nuestra llegada. Y es que tiene que ser todo un espectáculo ver CASI más andarines juntos, que vecinos residen en Muñoz.
Como ya advertimos en el autobús, no conocíamos la primera mitad de la ruta, que la íbamos a “improvisar”, por lo que ésta sería una continua sorpresa.  Así fue el “embalse” de San Jaime o las maravillosas alamedas del joven Huebra. Desconcertante la arquitectura de la finca de Aldeadávila de Revilla. Sobre el embalse, más bien gran charca, me trae recuerdos de la que existe cerca del extremeño Abadía, el de La Maside y que su función es la de preservar agua para el ganado, que el estío veraniego es muy largo y para la producción particular de pescados, como la preciada tenca. Hoy son, además una joya para las aves Como ya os dije, tuvimos la suerte de que nos aguardase el guardés de la enorme finca y pudimos resolver el enigma de tanta piedra bellamente labrada en sus edificaciones: resulta que la finca pertenece a cierto afamado torero  y que trasladó, piedra a piedra en tren desde Madrid, la arcada y cenefas decorativas de un antiquísimo palacio señorial. No he encontrado absolutamente ninguna información más en internet, ni en el magnífico libro, que sobre las dehesas, realizó José Ramón Nieto González.
Al preparar una ruta, una de las preocupaciones más complicadas que tenemos que resolver, es el lugar donde comer el medio centenar de caminantes que últimamente llenamos el autobús. El domingo teníamos un lugar extraordinario para hacerlo, al resguardo de posibles lluvias o como ocurrió el domingo, al resguardo de los terribles rayos solares. Todos los años colocan unos chiringuitos, con unas enormes carpas, para paliar la sed en la multitudinaria romería de los Remedios. Pero no, tuvimos que repatir una buena ración de fuerza de voluntad, para dejar tanto lujo y comer en medio del Campo Charro, eso sí, con la originalidad de hacerlo junto a un jacuzzi que más de un@ utilizó y que siempre recordaremos.
Que no se me olvide contaros para terminar, lo que a mí me recordó como un verdadero safari, pero sin la protección ni la velocidad del castizo Yeep. Nosotr@s a pelo. Y es que estábamos en lo más profundo de la tierra taurina salmantina y el ganado se comportaba, cual ñus, cebras o búfalos.
Por poner una pega, únicamente nos faltó la siestecita del bus, que el Huebra está muy cerquita de Salamanca.

Se nos ha ocurrido que sería una buena idea, venir todos los años a rendirle pleitesía al fálico mehir Neolítico, que sin duda, estará relacionado con el origen de la tradición del Lunes de Aguas en Buenamadre. 

Para ver los recuerdos, las fotografías de:

Ángel Hernández
José Luis García





2 comentarios:

  1. ¡Qué pasada! Le llamais "tomar un café" a casi, casi, un buffet. A media mañana, caña. Luego un chapuzón en jacuzzi y por si nos parece poco, hornazo para todos... esto es increíble!
    Un besazo a los dos, Carmen

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  2. Nos dice A G G:
    Uhhhh. Que fotos tan bonitas.
    Todas.
    Gracias

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