Domingo 6 de octubre de 2019
Por la Sierra de La Paramera, Ávila
Buenas tardes a tod@s.
Aún con el regusto que nos dejó la vuelta a nuestro
particular cole, debemos ir pensando en una nueva aventura.
Cuando elaboramos el calendario para esta temporada, allá
por el mes de diciembre, pensamos que esta época sería ideal para
realizar rutas cañeromontañeras, por lo que programamos varias, entre ellas
ascender hasta el punto más alto de la sierra abulense de La Paramera, el Pico
Zapatero. Pero esta primavera pasada realizamos alguna previa con los piornos
en plena explosión floral y ya nos hizo replantearnos nuestras intenciones,
pensando que quizás deberíamos esperar a esa época para este tipo de rutas. Luego vino la operación verano, con la vorágine gastronómica que le
acompaña, así como esas maravillosas siestas al run run de las vueltas ciclistas o
el sonido del agua en todas sus variantes vacacionales. Por lo que llegamos a
estas alturas un tanto oxidados. Definitivamente, debemos bajar un punto el
pistón de la intensidad de las marchas.
Decíamos que iríamos a la Sierra de la Paramera y
eso sí cumpliremos, lo único que en lugar de escalar altos picos, escalaremos a
veces con nuestra imaginación y otras caminando, altas y potentes murallas,
construidas para el control del valle que se extiende a sus pies: El Amblés.
Esta Sierra cierra uno de los laterales del valle, perfecto
embudo que obliga a estratégicos caminos que unen la península de norte a sur,
el que asciende por el Puerto del Pico, el de Tornavacas y el de la Paramera, a
juntarse para pasar juntos bajo la mirada inquietante de la almenada
Ávila.
Así para el domingo 6 de octubre, os proponemos
unir el elegante y palaciego castillo de Villaviciosa, con el
altivo, contundente y robusto de Manqueospese, con triste leyenda
de amores desgarrados incluida. Entre ambos debemos asaltar el castro
celta de Ulaca, por sus proporciones es considerada como la ciudad vetona
más extensa. Visitaremos su célebre y escalofriante altar de sacrificios, su
sauna iniciática y disfrutaremos de las formidables vistas que desde él se
obtienen del valle y de las cercanas cumbres de la Paramera. Saldremos de él
por un escondido postigo, del que parte una senda casi imperceptible, por donde
seguramente sus moradores se abastecerían del agua del arroyo Picuezo.
En total caminaremos unos 19 kilómetros y
ascenderemos 500 metros, para descender otros tantos.
Si te apetece acompañarnos a esta bélica aventura, en la que
debemos dejar volar la imaginación, debes esperar hasta el martes 1 de
octubre, a las 16:00 horas.
Recordaros que únicamente podéis apuntaros dos personas por
correo y que si por desgracia se produjese over booking y hubiese más
solicitudes que plazas, tendrían preferencia las personas que habitualmente
vienen con nosotr@s, así como l@s que en anteriores ocasiones no obtuvieron
plaza.
Saludos, equipo DeBotas
GEOLOGÍA
El valle Amblés se encuentra dentro del Espacio Natural Protegido de las Sierras de
la Paramera y la Serrota. Delimitado por la Sierra de Ávila al Norte y las de
La Serrota al Oeste y la de La Paramera al Sur.
El valle, de fondo plano, es en realidad una fosa tectónica,
cubierta de sedimentos por el que discurre el curso del río Adaja.
Así pues, los escarpes que circundan el valle son líneas de
fallas muy erosionadas.
En cotas altas de la Serrota (2292 m.), con orientación
Norte se pueden apreciar las huellas de tres glaciares de ladera: las
Cerradillas, la Honda y la Media Luna.
FLORA
Zona eminentemente ganadera, ha estado muy deforestada desde
antiguo para el aprovechamiento de los pastizales. En las cumbres alguna mancha
de pino de repoblación, compite con el piorno y otros matorrales. En las zonas
bajas, un paisaje adehesado donde destacan antiquísimos ejemplares de encinas,
da paso a la gran llanura donde destacan los bosques de galería que acompañan a
los cursos de agua.
ECONOMÍA
En cuanto a la agricultura, se puede decir que su principal
fuente de ingresos es la de secano, pero debido a la extracción de aguas
subterráneas, en los últimos años están proliferando cultivos de regadío como
la fresa. Otro motor económico es la ganadería, aprovechando para ello los
pastizales, produciendo leche y la
afamada carne de Ávila con Indicación Geográfica Protegida.
PATRIMONIO ARTÍSTICO
Si observamos un mapa de la zona, el valle Amblés, sus
cumbres y las calzadas que parten de los puertos de Villatoro, del Pico y de la
Paramera, forman una especie de embudo que confluye en la propia ciudad de
Ávila.
En tiempos de la
Reconquista, Siglo XI, Gredos fue una gran barrera que separó los ejércitos
cristianos del norte de los musulmanes del sur, lo que propició la construcción
de un buen número de fortificaciones, para el control de estas calzadas siendo
la más estratégica, la propia ciudad de Ávila.
Pasamos el Adaja por el Puente de los Cubos
Primero nos detendremos en la fortaleza más sencilla y quizás
la más bella, la que se esconde en el entramado urbano de Villaviciosa. En un
principio se trataría de una simple torre de vigilancia medieval. En el siglo
XV se amplía, adaptando sus defensas a las nuevas armas de la época. En el
siglo siguiente y ya perdida su función defensiva, se le añade el llamado
Torreón de las Damas, otorgándole un aire palaciego de estilo renacentista. En
la actualidad es un lujoso hotel restaurante que lleva nueve años cerrado. Eso
sí, está en venta, por si alguien se anima, hace cuatro años pedían por él
3.000.000 de euros.
Frente a la puerta de entrada se ha colocado un verraco que
procede del cercano Castro de Ulaca.
Castro y verraco, datados sobre siglo III Ac. es el más
emblemático de todos los asentamientos vetones, la capital, para Chema el guía
que nos enseñó Irueña, ya que se considera como una de las mayores ciudades
celtas, con una superficie de 60 hectáreas o campos de fútbol. El castro está
situado a 400 metros sobre el valle, enclavado en una meseta desde la que se domina
toda la vega del río Adaja, conservando destacados restos de su muralla, un
altar y sauna ritual, todos ellos son indicios de la destacada importancia que
tuvo en los años previos a la conquista romana. La proximidad de otras
importantes poblaciones vetonas como Cogotas y La Mesa Miranda, aumentaban
unidas el potencial humano en caso de necesidad.
Su abandono se debió de producir alrededor del siglo I Ac.
Nosotros saldremos del castro por un secreto y escondido
postigo que enlaza con una senda que desciende al arroyo Picuezo, donde
seguramente pastaría el ganado y la población se abastecería de agua.
Desde su otra orilla
contemplaremos los farallones rocosos sobre los que se asienta el castro y que
hoy hacen las delicias de intrépidos escaladores.
Manqueospese o Aunqueospese son los nombres como se conoce a
este altivo castillo roquero. El origen de este curioso nombre no se sabe a
ciencia cierta, por lo que han surgido historias legendarias de amores y
prohibiciones paternas.
Las primeras noticias del edificio datan del siglo XI, en
plena Reconquista, aunque según recientes estudios, se asienta en el mismo
solar que ocupó una fortaleza musulmana. Su aspecto actual es el resultado de
reformas del siglo XV. Su heráldica nos habla de sus propietarios, la
influyente familia Dávila.
DOCUMENTOS GRÁFICOS
Paco nos obsequia con sus fotografías.
Alberto, además de hacer de senderista-escoba, también nos muestra su visión de la jornada.
Y las preciosas fotografías de José Luis, que siempre se hacen desear.
Y las preciosas fotografías de José Luis, que siempre se hacen desear.
Nos dice Alberto:
ResponderEliminarSon muy parecidas a las de la vez anterior, pero los “extras” han cambiado.
Una ruta muy bonita. Con sitios así, gusta repetir.
Y las guias geniales. Me perdía alguna cosilla con el vicio de las fotos, pero lo oí casi todo. Anima que, aunque sea despacio, siguen investigando y no hayan dejado el castro abandonado, como hemos visto en otros lugares.
Un abrazo.
PD ya se me olvidaba
https://photos.app.goo.gl/s9VskQjxmvm3tJJ9A